Una historia de Temporada Tauro.
La lección más dura y más real sobre amor propio la aprendí a los dieciocho años. Venía dando traspiés con la relación que más energía me chupó en la vida. Ya la cosas habían llegado a un punto difícil de no ver, donde la otra persona ante el menor estímulo me insultaba. Hasta que , una noche, tracé un límite: dije que no. Que no quería salir, que me quería quedar en casa. Y, ¿saben cómo reaccionó esta persona? Comenzó a ignorarme. Esperé en la puerta de su edificio, durante más de media hora a que bajara. Mi autoestima se fue desinflando cual globo pinchado.
¿Por qué te cuento esto? Porque cuando finalmente volví a casa, mi hermana estaba con su mejor amiga charlando en el balcón y, al contarles lo que había pasado, su amiga (habitualmente muy callada) me dijo: “¿por qué fuiste a devolverle algo, a hacerle un favor, a alguien que te tiene abajo esperando durante media hora? ¿Por qué no te quedaste en tu casa, si no tenías ganas de salir?”. Obvio, la amiga de mi hermana era taurina.

Esta pregunta me quedó retumbando en la cabeza y, a partir de ahí, comencé un proceso intenso de varios años en el que cambió muchísimo mi forma de relacionarme. Todo empezó cuando decidí hacer algo por mí y empecé a estudiar Astrología en Casa XI.
Oh casualidad, una de las primeras cosas que vimos fueron los planetas y, con ellos: a Venus. En Astrología, este el planeta que rige las relaciones. Libra y Tauro son los signos regidos por Venus que habla de las energías femeninas, de la apertura, las relaciones y la atracción. En Tauro, sobre “recibir” o dar, también, pero para mí y, en Libra, marca lecciones sobre “dar”. Esto no quiere decir que sean signos opuestos, de hecho el opuesto de Tauro es Escorpio y, el de Libra, Aries.
La energía Tauro nos dice, “¿por qué? Pues porque se me dá la gana”. Es como la rosa de El Principito (¿lo leíste? te lo súper recomiendo), que no tiene duda alguna de que se merece el mejor cuidado posible.
El placer es la palabra. Después de hacer, hacer y hacer en Aries, el Toro frena a descansar y disfrutar de lo realizado. Si no frenamos, si no tenemos un tiempo “de mí para mí” entonces, ¿para qué hacemos? ¿Cuál es el sentido de hacer algo de lo cual no podemos disfrutar?
Varios años de estudio de Astrología y mancias después, sé que necesitaba pasar por esa experiencia para estar donde estoy hoy. Cuando pasa algo doloroso en una relación (de amistad, familiar, romántica, cualquiera sea) siempre buscamos alguien a quien señalar como culpable, es más, hoy por hoy está de moda llamar al otrx de “tóxicx”. Y, si hay algo que tenemos que tener claro desde el vamos, es que las relaciones son de a dos. Para mí, soltar esa amistad fue necesario, porque consumía tanta de mi energía que no me daba espacio para mí, pero eso no quiere decir que la otra persona fuera mala o “tóxicx”. Amor propio no es yo solitx contra el mundo.
De la misma manera, para que haya espacio para el disfrute primero tiene que haber justamente eso, espacio. El amor necesita apertura para tener lugar. La apertura es hacia atrás, por eso es tan necesario amarnos para poder amar. ¿Si no hago lugar para mí, cómo voy a hacer lugar para el otro?
Muchas veces, al ir a encontrarme con una amiga, voy en subte. El subte para mí siempre fue un lugar en el que puedo pensar con claridad, un lugar donde puedo estar callada sin que nadie me pregunte qué me pasa. Así que, me tomo ese ratito para hacer mi auto check in conmigo, analizar cómo me siento y, más importante aún, qué necesito. Si tuve un mal día por ejemplo, escucho una canción que me guste mucho, me permito dormir un par de paradas o hasta bajarme y caminar para despejarme. Para cuando llego a ver a mi amiga, ya estoy más tranquila, ya no voy al encuentro desde la necesidad o expectativa: necesidad de que me dé un abrazo y me consuele, expectativa de que ya sepa lo que me pasó y me esté esperando con mi plato favorito. Ahora voy desde la apertura: desde aquello que nos permite reconciliar y acoger. Escuchar, observar, esperar, ceder o aceptar.
¡Esto es lo que quiero transmitirles! Hay herramientas prácticas que podemos sumar a nuestro día a día que contribuyen muchísimo a nuestra forma de relacionarnos y a nuestro bienestar. No hace falta que se te esté derrumbando el mundo para tirarte en el sofá a descansar, ni que sea una “ocasión especial” para abrir tu vino favorito, o ponerte tu mejor prenda de ropa. No necesitás de otrx para recibir lo que solo vos te podés dar. Vos sos tu primer prioridad, y la ocasión especial puede ser hoy.
Y qué mejor que la Temporada Tauro para empezar, empezar a cuidar de vos.

(Gracias a mi amigui Luna en Tauro por la ayuda para escribirles).
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